11. 6. 2019

Pérgola bioclimática: aprovechamiento natural del clima

    ¿Qué es una pérgola bioclimática?

    Cuando buscamos un espacio extra en el exterior recurrimos a pérgolas. Las más convencionales, de madera y lona, han ido dejando a paso a una generación de pérgolas mucho más confortables: las bioclimáticas. Pero, ¿qué es exactamente una pérgola bioclimática? Una pérgola bioclimática es sistema de protección solar compuesto por una estructura de aluminio y unas lamas orientables, muy resistente a climas adversos.

    Las pérgolas bioclimáticas como Nimbo, protegen del sol, la lluvia, el viento y la nieve, además de mantener una temperatura agradable en su interior gracias a su sistema de lamas y sensores inteligentes que automatizan su movimiento. Se trata de usar los recursos naturales para reducir el consumo de energía y disfrutar de espacios perfectamente aclimatados en verano e invierno.

     

    Orientación de las lamas y control climático

    Las pérgolas bioclimáticas ofrecen un aprovechamiento natural del clima exterior. Su sistema de regulación de lamas permite que el aire fluya de manera natural sin que traspase la lluvia. Esta característica especial responde a un depurado estudio de los fenómenos físicos naturales para que, a 5º grados, se cree una agradable corriente de aire.

    Si en verano son capaces de generar un sistema de ventilación natural, en invierno las pérgolas bioclimáticas potencian la acción solar y consiguen un efecto de calefacción solar pasiva. Este sistema permite optimizar todo el calor posible del invierno para que el consumo energético disminuya. Bajo sus lamas, las pérgolas bioclimáticas crean un espacio confortable y protegido en el que querer estar.

    Cuando llueve o hace un viento excesivo, la pérgola bioclimática se cierra y se convierte en una estructura a prueba de las más duras inclemencias meteorológicas. Estos movimientos se controlan por sistemas remotos desde el móvil o por medio de sensores inteligentes que automatizan la apertura y el cierre.

    Además, las pérgolas bioclimáticas cumplen una doble función en cuanto al control solar se refiere: mantienen un equilibrio con el medio ambiente y las condiciones climáticas del exterior; y, por otra parte, aprovechan esas condiciones para hacer más confortable el espacio, que puede ser aprovechado los 365 días al año.

    Potenciar la protección natural

    Cuando se busca una protección extra, Kauma aconseja combinar una pérgola bioclimática con cortinas de cristal como Parallalel 150, los modelos Pivotal o Gravital 400. Con ellas no solo estaremos protegiendo a las personas de las condiciones climáticas adversas; también mantiene resguardado los elementos de mobiliario exterior.

    En definitiva, las pérgolas bioclimáticas como Nimbo hacen de la vida en el exterior una experiencia multisensorial de la que querer (y poder) disfrutar todo el año.