
Lo que empezó siendo un pequeño quiosco a pie de playa, se convirtió en unos años en un restaurante de referencia en la Praia de Luz de Portugal. Así, el restaurante Paraíso debía hacer gala de su nombre y ofrecer a los clientes un entorno confortable: protegerlos de las rachas de viento, arena y salitre en verano e ir más allá de la temporada estival. Paraíso quería ser un restaurante abierto al mar del que disfrutar en cualquier época del año.



