
El salón de la piscina de esta villa marbellí necesitaba una imponente estructura de pérgola bioclimática y un cerramiento perimetral con cortinas de cristal. Lo que a simple vista pudiera parecer sencillo, se complicaba con una petición: todas las cortinas deben alojarse en el mismo parking y, además, cumplir eficazmente la función de cerramiento tanto al frente como a los
lados de la pérgola. Un desafío que incluía retranquear pilares para facilitar el paso de las cortinas de cristal; calcular el ancho de los cristales para que en un momento dado, los cristales del frontal cerrasen los laterales; y reforzar un parking que soportase tal cantidad de vidrio.







